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Internacionalización para Organizaciones sin Ánimo de Lucro

Estrategia global

Esta estrategia es lo contrario a la estrategia multinacional. Sacrifica la capacidad de respuesta a las necesidades locales de cada zona y región en favor de la eficiencia. Esto no significa que se hagan modificaciones o adaptaciones menores en la actividad respecto de esas zonas, regiones y países, sino que, en general, se adopta una estrategia global, y las decisiones de gestión se toman siguiendo unos objetivos globales, sin tener en cuenta las necesidades locales.

Como ya hemos visto, esta estrategia tiene por objeto lograr los mayores niveles posibles de eficiencia en el uso de los recursos y los fondos, suprimiendo los gastos de investigación y de adaptar el trabajo a las necesidades de zonas específicas del mundo. Esto reduce la complejidad de la gestión de la organización, pero también crea otros riesgos: la falta de adaptación a las necesidades locales reduce las posibilidades de reacción ante los acontecimientos en esas zonas y pone en peligro la utilidad del trabajo y el servicio prestado por tu organización.

Foto de Martin Sanchez  en Unsplash

Cuando decimos que esta estrategia es más fácil de gestionar que otras, no estamos afirmando que sea una tarea fácil en absoluto: tomar decisiones globales y gestionar una organización en varios países sin mucha información sobre cada uno de esos proyectos es una tarea muy compleja. Un seguimiento y análisis global de la situación de la organización es necesario.

Esta estrategia es la que mejor se adapta a las grandes organizaciones que quieren extender su actividad a nivel mundial, en docenas de países, y que ya tienen la capacidad de hacerlo (una buena red de donantes y financiadores, instalaciones, acceso a recursos, etc.)